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A esta hora hablo con Dios

(No hablo desde el fanatismo, es un post de reflexión)

Era una noche tranquila y extraña. No estaba viajando, me encontraba en casa. Repentinamente miré el reloj y marcaba las 3:23 a.m., no lograba conciliar el sueño, daba vueltas en la cama, tenía demasiada información en la cabeza, a esto le llaman insomnio.

Ocupé algo de tiempo para organizar en mi mente los planes destinados al mañana y hacerme a la idea de que necesitaba recargar mi energía para estar bien lúcido; pero todo fue en vano, seguía sin poder dormir…

Después de tanto ir y venir, en ese instante decidí que era momento de hablar con Dios, además de que empezaba a preocuparme por la noche y sus ocultos misterios, así que era preciso tener una conversación con Él… Yo le llamo Dios, cada quien lo llama diferente: energía, universo, divinidad, Jehová, creador, Jesucristo o como desees; lo importante es que se trataba del acercamiento con aquello a donde todos pertenecemos y que es arquitecto de todo lo que vemos.

Sin perder más tiempo, comencé…Me senté en la cama y escuché el silencio, ese vacío existente que sólo se llena con mis pensamientos, dejándome llevar y disfrutando ese momento de paz y conexión conmigo, algo increíble estaba por venir…

Primero le di gracias por la vida que llevo, que es perfecta, ya que es MI VIDA, donde la tristeza es parte de la alegría, las victorias son tan importantes como las derrotas, y está llena de miles de aprendizajes que cada día me inspiran a ser mi mejor versión para compartirla con todas las personas que se cruzan en mi camino, es la vida que disfruto segundo a segundo hasta que llegue el fin.

Después, le agradecí por mi familia, por mis amigos, por los que leen esto y por la humanidad, que hace posible que cada día valga la pena vivirse; también le di gracias por lo que he logrado hasta el día de hoy, porque independientemente de lo que ocurre en mi vida, en este momento respiro y tengo la oportunidad de respirar un día más para entregarme a mis pasiones y a todo aquello que anhela mi corazón.

De igual manera, aproveché el espacio para hablarle de mis inquietudes, de las veces que me he disgustado con Él, de mis problemas, que, por supuesto para Él no lo son; de todo lo que parece no tener solución y que la gran mayoría de las veces sucede por razones que nunca entiendo.

En este momento me di cuenta de que puedo conversar con Él de cualquier tema, pero sobre todo, de que es más divertido hablarle sobre mis virtudes que de lo que carezco.

Al final me hice la pregunta básica, ¿Qué le pido?, sabiendo que todos mis deseos me los concede siempre y en el momento preciso; decidí no pedirle nada para mí porque durante la charla pude notar lo afortunado que soy, ya que todo lo que necesito lo tengo, así que opté por pedirle que le diera paz a quien no la tiene, que le llevara una sonrisa a quien le haga falta, salud al enfermo, un consuelo al dolido, amor al que odia, comida al que tiene hambre, y sobre todo, que se acercara a aquel que lo necesita y no tiene idea de cómo hablar con Él…

“Sé que es mucho pedir señor, y no quiero abrumarte con tanto” me percaté… Permíteme no encontrar el amor, la paz y la tranquilidad en otras personas, pero sí conmigo y de esta manera compartirla con el mundo.

No sé a que hora hablas tú o si estás esperando una señal para empezar a hacerlo. Sé que hay algo mucho más grande que tú y que yo, y aunque a veces no lo entendamos, las cosas maravillosas de esta vida suceden sin un plan, sin un por qué, sólo por el mero hecho de que deben suceder. De mi parte son las 4:20 a.m., sigo sin dormir y un sentido de gratitud inmenso me lleva a sentir el misterio de la armonía perfecta.

Source: Ricardo Tirado
A esta hora hablo con Dios

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